PAPA


      Ya hace 30 años, que te fuiste, pero no ha pasado un solo día que no te  tuviera en mi mente; un instante, un comentario, un recuerdo……
      Figúrate, como dejaste huella entre nosotros. Que hará unos cuatro años que murió el tío Constancio, tu hermano. Fui al entierro con Luis y mama. Y por supuesto mi hermana Pili también fue.. En los pueblos, es tradición (hasta ahora) que se vele al cadáver en casa. La casa de mis tíos, es grandísima. Estaba allí, medio pueblo, toda Epila Zaragoza. Cuando llegue, mi tía Gloria me llamo; - me presento a un amigo de mi padre y a su mujer Juliana.
      Que encantadores fueron conmigo,  mi madre había oído hablar de ellos a mi padre. El hombre, pensaba que mi marido:- era el hijo de mi padre. Le rectifique le dije; -que era yo la hija, que solo había tenido dos hijas. Mi hermana llego al día siguiente, al entierro.
      Nos retiramos a la cocina y el matrimonio; - empezó hablar de mi padre, de lo buena persona que fue, de lo enamorado que estaba de la vida, de sus amigos. De lo valiente que había sido por venir a Madrid solo, a traer unos borricos en el tren, dijo en esa ocasión a su madre; - “me quedare unos días en Madrid”. La abuela sabía que no volverías y tú también.
         Ellos no se atrevieron a acompañarle. De las fiestas de los pueblos, de sus alrededores que se pateaban cuando eran jóvenes. La mujer La Juliana me decía: “ maña, lo que yo bailaba con tu padre, le encantaba bailar, “ Eran cuatro amigos inseparables, me los nombraron, pero ahora no recuerdo sus nombres. El señor, me recalcaba que había sido su mejor amigo y que había sido valiente por marcharse del pueblo. Y que era amigo de sus amigos y un enamorado de la vida y toda alegría, que no había penas a su lado. Yo les escuchaba con tanta atención que hubo un momento, que pensé que estaban hablando de mi hijo. Que orgullo como hija oír hablar así de ti, papa.
      Transcurrido el tiempo,…… unos años después. En una  ocasión, en una cena, con mi prima Merce y las mujeres del pueblo me reuní con la hija de este señor. Fue una noche agradable de tertulia.  Mi prima me comunico. La Juliana, había muerto. Mi prima y la hija de este matrimonio; son amigas y facilito el teléfono móvil y la mande un wapsa ; dándole el pésame por la muerte de su madre. Me contestó: -que muchas gracias….. y cuando se lo comento a su padre. Que este ya casi no hablaba, ese día estuvieron  toda la tarde hablando de mi padre y de la amistad que ellos vivieron. Qué bonito.
      Me siento muy emocionada. Que habiendo, pasado treinta años, hayas dejado esa huella. No solo en mí, que es normal y natural, sino en otras personas. Te has ido pero te seguimos teniendo en nuestra alma y pensamiento. Me emociono y me brotan las lágrimas, papa, Es difícil recordar. Duele.
      Fuiste una persona muy trabajadora, empezaste a los 11 años a trabajar. No tenías mucha cultura, pero si tenías grandes valores que nos enseñaste. Mama también contribuyó a ello, puso su granito de arena.
      Nunca estabas mucho tiempo en casa, tenías siempre dos trabajos. Pero lo poco que estabas, nos llenabas, nos trasmitías tus conocimientos de la vida y tus valores.
      Fuiste poco a la escuela, pero lo poco que fuiste, lo aprovechaste. La abuela Josefina os mando a ti y a tu hermano Constancio. El no aprendió a leer ni a escribir, pero tú sí.
       Me emociono al recordar, cuando yo llegaba del colegio, estabas en la mesa de la cocina haciendo raíces cuadradas y quebrados. Para las pocas oportunidades que te dio la vida, las aprovechabas, eras vivo, diferente a tu hermano. Decía la abuela; - dos hijos tengo, uno es el día y el otro la noche.
         No hace falta decir que ellos, se querían y lo sabían.
Fumaba mucho, sus celtas largos sin boquilla. Fallo su corazón. Murió a los 56 años de edad. Fue querido y amado. Toda persona en esta vida no debe morir sin haber sido querido ni haber amado(es un consejo).
      Cuando has sido sumisa o no te han querido, aunque no te hayan pegado físicamente sino has sentido amor. No has vivido AMOR . Y no te has volcado con tus seres queridos, sientes fracaso. Luego como consuelo vas a consulta del psicólogo a confesarte allí.
Todo esto se resume que has malgastado tu vida y es triste, muy triste.
       Mi padre se marchó de su tierra joven. Fue querido, le quisieron y él quiso a mi madre, la  adoraba y a sus dos hijas, sus “cachorras” que nos llamaba cariñosamente. Y a su familia en general, no lo pongo en duda.
      Me estoy dando cuenta que escribir, es hablar es contar, es dialogar, es recordar ….son muchas cosas. Cuantas cosas nos enseñaste a tu lado, desprendías; armonía, dicha, alegría, sencillez un sinfín de cualidades y virtudes que no sabría definir.
      Me viene a la memoria, como un torrente de recuerdos y vivencias, sobre todo uno el nacimiento de mi hijo. Estaba en el paritorio del Hospital La Paz de Madrid, me venían las contracciones cada vez más fuertes unos retortijones de tripa, pero tuve dos muy fuertes. La comadrona me decía; -empuja hija, empuja. En la segunda contracción  empuje con todas mis fuerzas, cerré los ojos y escuche “vamos, cachorra” y mi hijo nació.   Y yo rompí a llorar, como una niña. La comadrona, me dijo; si es precioso, si pesa 4,500 kg ¿Por qué lloraras, hija?      

      Mi padre, no le va a conocer.Me cogió de la mano, y me dijo: tranquila toda ha ido bien. Le vamos a llevar a la incubadora para observarle no ha llorado lo suficiente al contener tu respiración de los esfuerzos.

      Me dejaron sola en el paritorio y estuve un rato llorando, tuve la intuición  y sabía que mi padre estaba allí, dentro de mí una vez más,  me había ayudado.