DOS HERMANOS


      En algún momento de mi vida, he leído no sé cuándo. Que hay que hacer los deseos de las personas que se han ido, que se van sin despedirse. Ahora han transcurrido cinco años de una historia que me conto mi hijo. Me encuentro en la Biblioteca del Circulo de Bellas Artes de Madrid.  Totalmente ausente con mis auriculares oyendo a Frank Sinatra y los Beatles. Me vienen recuerdos, mis buenos recuerdos de mi vida. Aunque el pasado hay que dejarlo a un  lado, para poder vivir y que fluya el presente..
      Una noche, estaba en mi cuarto-destar de mi casa en Ciudad Pegaso. Esperando la llegada de mi hijo. Por fin, llego de la Universidad Autónoma. Ha estado por la mañana, con sus compañeros de Oposición de Bomberos, dando clases particulares del psicotécnico. Daba clases de psicotécnico en la Academia y también me pidió que había conocido a una persona en la Universidad que podía darle  unas clases más a sus compañeros y a él. Yo acepte. Llevaba tanto gastado en la Oposición; - clases, Gimnasio, Temario, Oficio de carpintería…. Qué que más me da….
      Al llegar a casa, siempre contaba alguna anécdota, de cómo había transcurrido el día –hablaba mucho-, y como madre, también preguntaba yo. Entro en la cocina, para saber que tenía de cena. Al momento serví la cena en el cuarto-destar. Empezó a cenar y no prestaba atención a la Televisión. Mi hijo en ese momento tenía 21 años, era corpulento y con una altura de 1,79 cm, moreno, ojos negros y pestañas rizadas, su mirada brillaba. Me empezó a contar una historia, que el chaval que les estaba dando clase, le había ocurrido  “Eran dos hermanos, uno de ellos, tenía una gran ilusión, quería ser policía, se estaba preparando para serlo, y un fatídico día se montó en su moto y tuvo un accidente de tráfico “Sus sueños se esfuman con él.” Su hermano, decidió ser policía, para que su sueño se realizara.
      Este chaval; -policía, ya. Les comentaba a los compañeros y a mi hijo. Les explicaba, porque se quiso hacer policía. El motivo fue lo más importante, lo más grande y tremendamente humano. Ser policía en honor a su hermano. Mi hijo  al escuchar, esta historia, se quedó atónito. Le conmociono, tremendamente. Nada más hacía falta verle la cara. Inexpresiva.
      Ahí podemos ver en este caso que los deseos se terminan cumpliendo, cuando se lucha por ellos y se trasladan al universo. Hay  una sabiduría, que nadie puede comprender, pero existe. Después del transcurso del tiempo, nos damos cuenta que la vida es un continuo suceso de acontecimientos y se repite, es una rueda en el tiempo y en diferentes vidas.  (Más adelante contare otro suceso real) Pero siempre son los mismos hechos.
Cada ser humano es irrepetible.