Estrellas Fugaces

 

      Marzo, es el mes más cruel que he vivido, desde hace ocho años. Hay muchos días que no están señalados en el calendario. Intento escribirte y al final nunca lo consigo, me brotan las lágrimas. Por eso hoy 16 de junio de 2015 voy a intentarlo tengo tantas cosas que contarte.
      Que ante todo gracias, por haber disfrutado de tu compañía, nos has llenado la vida. Hemos vivido muchos momentos unos buenos, muy buenos y otros trágicos. Llegaste a nuestras vidas y nos diste luz, alegría, ilusión, esperanza.
      Fuiste como una estrella, nos deslumbraste y luego te esfumaste. No hacía falta que hablaras, solo con tu presencia lo decías todo. Tus ojos, brillaban. Eras luz. Sé que me escuchas, eres mi sombra. Intento escribir tu historia. Tengo que contar todo lo que vivimos, el disfrute de la vida, vacaciones, alegrías…… Al contar, tu vida, también cuento la mía, no me importa. Más bien, necesitó contar toda la felicidad que compartimos y dejarlo por escrito. A lo mejor sirve a alguien.


        MI PADRE 7 DE JULIO DE 2015


      Mi hermana Pili, hace unos 30 años, estaba casada con Tomas Chamorro, vivía en Alcala de Henares. En el mes de Junio vino a Ciudad Pegaso por la mañana para solicitar el teléfono, tenía que gestionarlo en Madrid, concretamente en Rios Rosas, donde estaban las oficinas.       Yo la acompañe para que lo solicitara. Cuando regresamos, comimos en casa de mis padres en la cocina, los cuatro y sin maridos, como hacía muchos tiempo que no lo hacíamos. Nos puso de comida mi madre, su estupendo Cocido Madrileño; -mi padre decía: “Chata, como tú haces el cocido no lo hace nadie. Y que razón tenía. Ese día, fue un día especial sin darnos cuenta. Yo, estaba embarazada de 8 meses. Luis, mi marido era bombero (y sigue siéndolo) y también hacia reformas de albañilería. Estaba poco tiempo conmigo. Mis padres se tenían que ir al pueblo para arreglar una viña. Mi padre, tenía prisa en volver, no quería que, si Luis tuviera guardia en el Parque de bombero, yo estuviera sola por la noche en mi casa. Vivía a unas calles de la vivienda de mis padres. Cuando mis padres volvieron del pueblo, mi madre me comento: vamos a ir al médico a que tomen a papa la tensión Ayer , se ha echado la siesta y ha roncado de una manera muy rara, me ha asustado, hija.
      Al día, siguiente, también mi hermana vino con su marido, a Ciudad Pegaso con la excusa de hacer la comprar en el economato del INI, ya veía a mis padres. Y nosotros encantados. Se arreglaron mis padres para ir al médico, habíamos estado viendo una serie que nos gustaba mucho Angela Chanin. Era referente a viñas, también.
      Todo transcurría correctamente, pero cuando ya estaban vestidos y mi hermana y mi cuñado volvieron de la compra. Mi padre, nos dijo; que se encontraba mal, que el pecho. Nunca, jamás nos había dicho eso. Decidimos, llevarle al Hospital de la Princesa en Diego de León es el más cercano y el que nos corresponde de la Seguridad Social. Nos bajamos con él en el ascensor y yo me tuve que volver en la planta quinta por su paquete de tabaco. Le faltaba sus Celtas Largos. Se montó en el coche de Tomas, un cuatro latas,  Íbamos mi madre mi hermana, mi padre Tomas y yo. Había silencio en el coche. Le indicábamos a mi cuñado el trayecto y mi madre, le toco la frente a mi padre y dijo: Maño si tienes un sudor frio. Y mi padre contesto: Coño callate.
      Entramos por Urgencias y al momento unas enfermeras vinieron con una silla de ruedas. Mi padre iba blanco. Ese día era 29 de junio 1985 sobre las 6 o las 7 de la tarde.. Luego para que contar cayó en coma,  y estuvo 19 días en la UBI en la Ciudad Universitaria, los médicos al ver que no respondía, le pusieron en una habitación para haber  si respiraba el solo sin ayuda de máquinas. ….. Pero no aguanto.       Su único hermano Constancio, separados por la lejanía de vivir en regiones diferentes,  se adoraban, vino con su mujer y sus hijos. Ellos me contaron que se dio cuenta que estaba allí, que abrió los ojos que tenía luz en la mirada.
Esa noche, se quedó mi hermana allí en el Hospital con él y en la mañana del 7 de julio a las 11 se marchó para siempre. Y que solas nos dejaste papa, a tú mujer y a tus dos hijas (tus cachorras como nos llamabas cariñosamente).
      Mi madre ya estaba en el Hospital Luis de servicio y ya mí me avisaron que fuera rápidamente. Cogí un taxi en la autopista NII y me caí. Toda embarazada dicen que se cae alguna vez, pues esa fue mi ocasión, pero no me paso nada, siempre hay un angel.
      Hoy 7 de julio hace 30 años, mi padre murió en el Hospital de la Princesa, le dio dos infartos y una angina de pecho. Exactamente el 29 de junio de 1985 por la tarde. Ahí ya empecé a descubrir lo que era la palabra, “perdida”.
      Yo adoraba a mi padre. Era un aragonés de pies a cabeza, noble como persona y con un corazón extraordinario. Era incapaz de  hacer daño a nadie. Era amigo de sus amigos, y tenía la capacidad de saber perdonar. Como padre era maravilloso, desprendía, alegría luz sonrisas. Llenaba, donde estuviera. Era de esas personas que daba gusto estar con ellas.
      Vino a Madrid con 18 años. Según me contó, por una apuesta, a traer unos burros en el tren. Nació en Epila Zaragoza, el 6 de junio de 1929. Llegar a Madrid sobre los años 40, era como un viaje a la Luna, el fin del mundo. Procedía de una familia, muy humilde. Mi abuela era lavandera y costurera y mi abuelo era albañil. Gente super –trabajadora. Eran tiempos difíciles, pero nunca le falto un plato de comida en su casa. Ya se las ingeniaba mi abuela. Empezó a trabajar desde niño con solo  11 años.
      Mi abuela, Josefina Bazán Cebrián, muchas veces trabajo limpiando casas por el plato de comida. Que tiempos más malos. Esta mujer pequeña de estatura, era todo un carácter.
      Aun la recuerdo en mi niñez, hablando siempre “Una de mi pueblo……”y siempre contaba mil historias de su pueblo.
      Cuando mi madre, me mandaba quitar la mesa oponerla, ella lo hacía por mí. Nunca tenía dinero, pero siempre abría su monedero negro y me daba la propina del domingo.  Y me decía: _maña , para que te compres caramelicos.
      En esos momentos, no me daba cuenta, pero al trascurrir de los años, lo recuerdo con muchísimo cariño.